lunes 2 de agosto de 2010

Esa extraña nostalgia de los ochenta.

Mi generación
es un saco roto.

Una extraña nostalgia de los 80
donde los jóvenes de entonces
hicieron “lo que tenían que hacer”.

Mi generación tiene un ojo vago
de nacimiento.
Es deudora
de torres de babel,
de derechos humanos
perfectamente epigrafiados,
cajas de pandora
y mariconadas varias.

Me río de mí mismo
“porque no es para tanto”,
me digo autoindulgente.

Quizá seamos nosotros
los únicos en la historia
de nuestro siglo
que revolucionemos
nuestro entorno
pasados los 40.
Aunque llegaremos tocados
en la sinapsis interneuronal.
Quizá podamos comprar
una pequeña revolución
a plazos llegados los 50.

Esa extraña nostalgia de los 80.
Cuesta tanto el collar
que me quedo con la rabia.

5 comentarios:

Mariajo dijo...

Extraña y constante...

Libertad dijo...

Me alegro de que vuelvas por aqui.

un abrazo

dolo sf dijo...

pocos jóvenes revolucionarios permanecen cuando "crecen", siempre había algo que ganar, nosotros la haremos cuando ya no tengamos nada que perder.

Elena Lechuga dijo...

Mi generación no se hizo generación; se perdió en el limbo de la culpa por no ser nada.
Mi generación es la falta de ella, porque no tiene conciencia de grupo.
Mi generación es la responsable de lo que hay, porque malgasta fuerzas en nadar a corriente.
Nos equivocamos de año.

mundoalrevés dijo...

Paco, te esperamos con muchísimas ganas en la isla de Mallorca. 'La vida aparte' es un disco muy, muy grande. Edu.